Según trascendió, el boleto de los trenes metropolitanos será el que registre los mayores incrementos. En la primera sección, el pasaje pasará de los actuales $280 a cerca de $530 en septiembre, lo que representa un aumento cercano al 90%. En la segunda sección, la tarifa subirá de $360 a $689, mientras que en la tercera sección llegará de $450 a $848.
El ajuste impactará sobre las líneas ferroviarias que unen la Ciudad de Buenos Aires con el conurbano bonaerense, entre ellas las líneas Roca, Sarmiento, Mitre, San Martín, Urquiza, Belgrano Norte y Belgrano Sur. El Gobierno justificó la medida en la necesidad de reducir subsidios y “recomponer el financiamiento del sistema”.
En el caso de los colectivos de jurisdicción nacional, el incremento será menor y se aplicará en tramos. El boleto mínimo aumentará alrededor de un 6% acumulado entre mayo y julio, aunque el porcentaje final dependerá de la distancia recorrida y del tipo de servicio.
Además, quienes no tengan registrada la tarjeta SUBE pagarán tarifas considerablemente más altas. Para los trenes, por ejemplo, el boleto mínimo sin SUBE nominalizada pasará de $560 a más de $1.060 hacia septiembre. En tanto, los usuarios con Tarifa Social continuarán accediendo a descuentos, aunque también sufrirán subas en los valores finales.
Desde la Secretaría de Transporte indicaron que el objetivo del aumento escalonado es “atenuar el impacto” sobre los pasajeros y evitar un salto brusco en las tarifas. La propuesta permanecerá abierta a consulta pública durante tres días antes de su implementación definitiva.