“Fingimos demencia”, fue una de las explicaciones con las que una calificada fuente oficial retrató la reunión de gabinete que tuvo lugar en el primer piso de Casa Rosada tras el Tedeum en la Catedral porteña. En la antesala del encuentro, en el que no se registraron cruces ni chicanas entre el karinismo y Santiago Caputo, el propio Javier Milei escenificó esa forzada unidad con fotos -y abrazos- con el asesor presidencial pero también con Patricia Bullrich -ambos son mirados de reojo por la jefa de LLA- en el balcón del primer piso del palacio gubernamental.
Aprovechando que aún se contaban en la Plaza de Mayo decenas de asistentes al acto por el Día de la Patria, el Presidente hizo salir al balcón a su gabinete (sólo faltaron Sandra Pettovello, de gira por El Vaticano, y Luis Caputo, afectado por una fuerte gripe). Allí saludó a los presentes pero también buscó mostrar unidad en medio de la fuerte interna oficial.
Se abrazó con Caputo, que intentó quedar en segundo plano, pero justo se acercó al mandatario cuanto tenía a un metro a Martín Menem, con quien lo une una rivalidad feroz, y al que días atrás acusó de estar detrás de la cuenta de X “PeriodistaRufus” que lo cuestionaba pero que también ventilaba distintas cuestiones del andar gubernamental. Antes el mandatario mandó a llamar Bullrich, que en la previa había sido aislada por Karina cuando el gabinete ingresó al Cabildo, con quien también se abrazó y recibió los vítores de la muchedumbre que gritaba por “Argentina”.
Luego el jefe de Estado y sus funcionarios ingresaron al Salón Eva Perón para participar de una reunión que se extendió por poco más de una hora. Siguió el clima relajado: no hubo cruces ni chicanas pero tampoco diálogos forzados entre Karina y el asesor presidencial. Se escucharon algunos “chistes”. Los cruces entre ambos lados del vilipendiado “triángulo de hierro” intentaron quedar de lado al igual que los cuestionamientos internos al jefe de gabinete, Manuel Adorni, por su situación judicial y por las demoras en la presentación de su declaración jurada ante la OA. Para hacer frente a una jornada gris, los presentes pudieron degustar pastelitos y tortas fritas y té o café.
Al comienzo, el libertario dio su visión “optimista” sobre la coyuntura general y la marcha de la economía en base a los datos de actividad que algunos sectores comenzaron a registrar entre abril y mayo. Pese a las críticas de los industriales, Milei anticipó un futuro de “crecimiento y expansión de la economía”.
Sí hubo tiempo para lo que más le gusta a Milei: discurrir sobre economía y la “batalla cultural“: se habló sobre el libro la “Teoría del caos” de Robert “Bob” Murphy. Según la sinopsis de la obra, este autor anarco-capitalista intenta desmitificar que una sociedad entraría en el caos si se eliminara el Estado y plantea que “nacería una paz nunca antes vista producto del orden espontáneo, la cooperación y los intereses del individuo”.