El encargado del edificio de Cristina Kirchner en Recoleta se desdijo en el juicio oral: ahora declaró que no vio bolsos
En 2018, como testigo, Julio César Silva aseguró haber presenciado movimientos regulares de personas con bolsos y valijas; hoy dijo que en aquel momento se había sentido “presionado”
l encargado del edificio de Cristina Kirchner en el barrio de Recoleta, Julio César Silva, se desdijo hoy en el juicio oral del caso de los Cuadernos de las Coimas, al declarar, contrariamente a lo que sostuvo en 2018 como testigo, que no vio movimientos regulares de bolsos y valijas en el departamento, lugar que fue señalado por los acusadores como el destino final del dinero recaudado.
“Cometí un delito y lo acepto. Firmé, pero no estaba de acuerdo. Ni lo leí”, aseguró hoy Silva. “Eso de que venían con bolsos y valijas, eso yo no lo dije”, afirmó, ante las preguntas puntuales que le formuló el juez Germán Castelli.
En su declaración de 2018, que hoy le fue exhibida, el encargado había dicho: “Él [por Muñoz, el secretario de Néstor Kirchner] venía solo. Nunca lo vi con Kirchner. Entre 2007 y 2010, Muñoz venía con personas y he visto movimientos de bolsos y valijas con una frecuencia semanal o a veces de 15 días, pero no puedo precisar cuántas veces”.
Esta mañana, Silva declaró que si bien Muñoz siempre andaba con un “portafolio y un bolsito”, nunca vio un movimiento regular de bolsos.
Según su relato, por el vínculo que forjó con el secretario Muñoz -que tenía todas las llaves del edificio- Silva se convirtió en una suerte de facilitador de trabajo en la función pública para el barrio. Sus dos hijas, por caso, gracias a su intervención comenzaron a trabajar en el Ministerio de Planificación. Una de ellas lo hizo hasta que asumió Mauricio Macri, en 2015, relató el encargado; la otra recaló en el Inca de Colón, Entre Ríos.
En cuanto a su hijo -ahora un geólogo que trabaja en Vaca Muerta- el hombre recordó una frase que le dijo Cristina: “Julito, quedate tranquilo que el día que él se reciba le vamos a conseguir trabajo”. El hombre aclaró que trabaja en el sector privado, pero no dijo si eso fue gracias a una gestión de la expresidenta.
Antes de retractarse sobre los bolsos, Silva, de 69 años, quien se describió a sí mismo como un hombre de “muchos oficios” y muy conocido en el barrio, ofreció detalles sobre su trabajo, los movimientos de la familia Kirchner a lo largo de los años y el edificio en general.
Dos de las unidades, la del primer piso y la del cuarto, son propiedad del empresario “De Sousa”, dijo, rectificando así lo dicho en 2018, cuando afirmó que una era de De Sousa y la otra, del empresario Cristóbal López.
Algunas ventanas de uno de esos departamentos permanecieron durante “dos o tres” años cubiertas con papeles, que fueron retirados por quejas de los vecinos.
Silva dedicó un tiempo a su declaración de 2018, durante la instrucción de la causa. Relató que se sintió “presionado” durante la misma y aseguró que le hicieron referencia constante a sus dos hijas. “No te olvides nunca de que vos tenés dos hijas”, dijo que le repetían.



