“Era una obra normal de principio a fin. En ningún momento volaba plata por la obra ni caían dólares del techo“, agregó.
Ante la pregunta de si hubo contrato de por medio y si los pagos se hacían en efectivo, Tabar dijo que “fue un trato normal como cualquier cliente” y aseguró que “es muy normal que en la construcción” se hagan las cosas “en negro”.
“Más allá del deber que uno tiene como ciudadano…porque acá parece que los únicos que hemos evadido somos Manuel y yo. Hay muchas cosas de la Argentina de hoy para solucionar”, marcó.
Y sostuvo que “ninguna persona de Argentina que se esté construyendo una casa hoy puede llegar a solventar con sus ingresos la construcción si tiene que declarar todo”.
“Si tuviese que hacerme una casa y facturar todo, es imposible que el blanco te dé. Así que es muy normal en la construcción, no es que vino él (Adorni) y me propuso hacerlo en negro”, aclaró Tabar.
En ese sentido, confirmó que “todos los pagos eran en efectivo” y los entregaba el entonces vocero presidencial en persona: “Nos encontrábamos por ahí, venía él”.
“En la Argentina de hace dos años atrás era imposible trabajar en pesos porque estábamos saliendo de una situación complicada del país”, consideró el contratista, aunque dio a entender que aún hoy sigue haciendo presupuestos en dólares “para que sea estable”.
Cómo era la relación entre Adorni y el contratista
En otro tramo de la entrevista, Tabar contó cómo conoció al jefe de Gabinete y se refirió a Adorni siempre en un tono que demostraba mucho afecto, incluso mencionándolo como “Manu”.
“A Manu lo conocí en abril de 2024, aproximadamente, a través de la inmobiliaria del country, con la cual tenemos relación. La dueña de la inmobiliaria es una amiga coqueta de acá del barrio. Me presentó”, relató.
Fue en ese marco que Tabar y los Adorni fueron a ver la casa, antes de que la compraran, para hablar de posibles remodelaciones. “Teníamos una hora y media para verla”, detalló.
“Estaba buena pero no era linda en cuanto a gustos y querían darle una lavada de cara. Se inicia la obra con ese objetivo y se termina desvirtuando, como cualquier otra obra”, relató.
Y agregó: “No era una casa despampanante, es una casa chica. Se puso decoración, no le faltó nada”.