Adorni divide al Gobierno y aumenta la presión interna para que deje su cargo
- El jefe de Gabinete habló en la reunión de Gabinete e irritó a varios de sus pares cuando les recordó que el Presidente ya lo había ratificado y dijo que “al que no le gusta, que se vaya”.
- Entre los ministros hay fastidio porque “debería priorizar al equipo y liberar a Milei”.
El clima ya se había enrarecido por demás cuando Javier Milei apeló al ridículo recuerdo de que el que manda es él para pedirle a Patricia Bullrich que lo dejara terminar en su alocución. Y la tensión subió un poco más cuando el Presidente terminó de hablar -por momentos a los gritos- y se retiró sin escuchar ni a la senadora ni a nadie más del Gabinete, aunque finalmente, con Karina como veedora, la ex ministra de Seguridad luego fuera la única que se animara a advertir lo que había dicho públicamente y lo que varios piensan pero no dicen: que es imprescindible que Manuel Adorni presente “ya” su declaración jurada y explique sus gastos ante la Justicia porque “la celeridad es fundamental y acá está en juego la confianza y el desgaste con la ciudadanía”.
Pero cuando el jefe de Gabinete tomó la conducción de la reunión, desató mucha bronca entre los funcionarios al repetir una frase que ya había dicho Milei: “El Presidente ya tomó una decisión. Al que no le gusta, que se vaya”.
El mensaje -acompañado por cierta cuota de soberbia le ha traído más de un choque interno- pareció ser un punto de inflexión, pero los cuestionamientos por su manejo de la crisis política en la que sumergió al Gobierno se multiplicaron en los últimos días.
Es que la respuesta de Adorni al pedido de que presentara su DDJJ no convenció a nadie: dijo que necesitaba “un poco más de tiempo” para hacerla y no fijó ninguna fecha a pesar de que la impaciencia no es sólo de Bullrich, que no había oficiado de vocera porque no hubo planificación previa pero que sí representó el espíritu de la mayoría que se sabe ajena a los negocios inmobiliarios y siente que por la gestión ha postergado momentos valiosos con sus familias.
A pesar de que dimensionaron de que el jefe de Estado ató su suerte -y la de todos ellos- a su situación judicial, aún tienen la expectativa de que el ex periodista dé un paso al costado. Es más una cuestión de fe que convicción: son mayoría los que, abrumados por las revelaciones del caso, le perdieron la confianza.
Nadie le respondió a Adorni, a pesar del malestar. Contestar podía interpretarse como un desafío directo al liderazgo presidencial. Pero que el ultimátum saliera de boca del protegido provocó enojos.
“Una cosa para aplaudir es que lo diga Javier. Es una señal de que nos banca a todos, pase lo que pase… Pero que lo diga el que nos empantanó hace 60 días, en nuestro mejor momento, da bronca”, disparó ante Clarín una voz de peso del Gobierno.
“Lo que dijo Patricia, aunque yo no lo hubiera dicho primero en público, es un dato de la realidad, esto le hace daño al Presidente y a todos. Me pareció que incluso al volver a traer el tema a la mesa podía servir para que Manuel explicara porqué tanta demora, pero tampoco pasó”, amplió.
No hubo diálogo al respecto entre los ministros pero la frase retumbó y varias horas después, mientras en los canales se hacían eco de la nota en Clarín del periodista Guido Carelli Lynch, donde se consignaba que Milei dijo que prefería “perder la elección antes que echarlo”, los reproches contra el contador se repetían.
“No necesitaba decirlo, está claro que todos aceptamos lo que dice Javier o nos vamos. Lo que tal vez no coincidamos es con lo que él está haciendo. Yo hablo por mí pero creo que la mayoría ya hubiéramos tenido el gesto de priorizar al equipo e irnos para liberar del peso al Presidente”, coincidió un alto funcionario.
Ahí se abre otro aspecto de los reproches a Adorni: lo acusan de haber filtrado de que son Milei y Karina los que no lo dejan renunciar. “Nadie que los conoce puede decir que no respetarían una decisión personal. Si te quedás es porque vos querés”, retrucan. Y ponen como ejemplo el caso de José Luis Espert, quien dio un paso al costado contra la preferencia del mandatario.



