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lunes, 3 de agosto |
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 Dolor, angustia y furia en Venezuela: el régimen mantiene el cerco militar en La Guaira y complica la búsqueda de desaparecidos bajo los escombros

Dolor, angustia y furia en Venezuela: el régimen mantiene el cerco militar en La Guaira y complica la búsqueda de desaparecidos bajo los escombros

  • En medio de la peor catástrofe natural en el país, se tensa cada vez más la relación entre la población y el gobierno de Delcy Rodríguez.
  • Los habitantes denuncian que el poderoso ministro Diosdado Cabello no deja llegar las excavadoras a algunas zonas.

La esperanza deformada en angustia, la expectativa en dolor y la espera en impaciencia, son parte de un cóctel que convierte a La Guaira, en la costa de Venezuela, en un hervidero. El hartazgo social después de la mayor catástrofe sufrida por los venezolanos de estos lares, tensiona el vínculo de la población con un régimen desgastado. En especial, muchos cuestionan la figura de Diosdado Cabello, mandamás tras la captura del ex dictador Nicolás Maduro, además de la presidenta interina Delcy Rodríguez y su hermano Jorge, presidente de la Asamblea Nacional.

Las autoridades han militarizado el acceso a La Guaira con miles de agentes cuando los vecinos reclaman manos para sacar cascotes de los cientos de viviendas aplastadas, donde yacen cuerpos y aún se mantiene la esperanza de encontrar gente con vida.

Playa Grande, un barrio de Catia La Mar -siempre dentro de La Guaira-, de cómo vecinos frenaron a un camión con maquinaria pesada. Doblegaron al conductor para que se metiera en un barrio en el que no habían removido escombros. Fue una situación tensa, con gritos, ademanes violentos y una especie de piquete.

La escena se completaba con un par de edificios en pie, pero sin paredes laterales, con los ambientes destrozados a la vista, personas durmiendo sobre colchones a la intemperie, más de 30 grados de temperatura y un olor a putrefacción insoportable.

Vigilancia y saqueos

En ese lugar, los agentes de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), con armas largas en sus manos y tapabocas, no se metieron. Están ahí por orden de Diosdado Cabello después de un jueves de saqueos en los pocos comercios que quedaron en pie.

Pero la GNB, la misma que tiene las armas largas, carece de legitimidad. Proliferan videos en las redes sociales donde se ve a los uniformados con pertenencias de los edificios caídos.

“Mira cuántos son, no están haciendo nada cuando necesitamos que nos ayuden a sacar escombros. No sabemos si hay gente viva adentro”, se queja Marta, de 45 años. Pese a la tragedia, los venezolanos consultados no se olvidan que viven en una dictadura. La mayoría pide reserva de su apellido cuando lanza una crítica.

La GNB sabe que los focos de conflicto son esporádicos, micro estallidos que por el momento no llegan a formar el caldo de cultivo de una protesta. Pero parece cuestión de tiempo.